Un día en valde

Empieza otro día y tendré que proseguir buscando vivienda. Se aproximan el inicio de las clases y yo en la misma situación que cuando llegue. Al revisar el correo email de un compañero de la UC3M, yo creia que le conocía pero al final resulto que no, era un estudiante de teleco y no de informatica. Me contaba que iba a llegar tarde para recoger las llaves de su habitación en el HOAS (oficina de alojamiento de estudiantes) y me preguntaba si podía ir a recogerlas por él. Quiza por mi buen corazón o quiza por tener algún congere carlosterceriano con el que hablar, yo acepté. Sabía bien donde estaba la oficina, había pasado el día anterior.

En definitiva, fui para la oficina y estaba atarragada de gente ya que era el principio de curso y todo el mundo iba a recoger sus llaves. Cogi un número que perdí al cuarto de hora fuera de la oficina echando un pilter, cogi otro y esta vez lo guarde bien. Después de chuparme una cola de dos horas (no penseis mal) por fin me dieron las llaves, ya de paso le pregunte si habia algún techo para mí a lo que me respondieron de muy buenas formas que lo preguntase por email.

Fui para el centro, a la misma estación central de ferrocarril, para darle las llaves al compañero. Para hacer tiempo estuve haciendo un poco de turisteo y estuve viendo un parque y un lago grandisimo en el mismo centro de Helsinki (muy bueno), también le heché un vistazo al estadio olimpico y un parque lleno de rosales (parece mentira que crezcan estos arbustos con este clima). Cuando quede con mi compañero, como creia que era otra persona, no le encontre hasta que se puso delante de mi y me pregunto: ¿eres Manuel? Charlamos un rato sobre como fue el viaje y sobre algo que nos llamo enormemente la atención: parece que aqui hay una moda entre la juventud que consiste en dejarse las barbas de dos metros como Thor. Rodeado de vikingos, dejé al compeñero metido en un tren dirección a su casa, y yo me fui al hostal mientras pensaba en había perdido otro día y la suerte que había tenido al tener por lo menos una sitio privado para dormir (habiendo mandado la solicitud por la mismas fechas de yo).

Cuando llegue al hostal le escribí un elaborado email que tardaría cuatro días en responder con un escueto: “Si estoy bien, aunque muy liado por que mi casa no tienía casi muebles ni platos” o algo así.
Ya hablaré de esto más adelante. A lo que iba, después escribir el email me di cuenta que me habían respondido dos posibles caseros, raudo me apresuro a concertar cita y quedo para el día siguiente con una casera para alquilar una habitación en una casa de madera de más de cien años por unos 400€ y para el siguiente día otra que vivia en con gato y una rata en su casa (una rara mezcla de mascotas).

Después de perder el día con las dichosas llaves, me voy a dormir pensando en que mañana iba a ser un día duro, ya que empezaba la presentación presentación para estudiantes de intercambio y luego tenía cita para ver la casa centeria.