Presentación para estudiantes de intercambio

Después de diez años sin tener ganas de ir a la universidad, me levanto al día siguiente con ganas de ver lo que me esperaba en la facultad, una presentación para los estudiantes de intercambio. Cuando fui a coger el autobus del día anterior y debe ser que no me entere bien de los horarios, ya que parece ser que algunas lineas pasan solo por las mañanas y después de hora y media de espera me combencí que no iba a pasar mi autobus. A la charla llegué una horita tarde, lo que puede escuchar fue interesante ya que nos contaron un poco sobre deportes, idiomas que podiamos estudiar, la asistencia medica gratuita, psicologo si lo necesitabas, trabajar en la universidad (con unas veinte horas a la semana de becario salías por unos 2000€, eso si tenías que tener nivel alto de finés) y demás cosas de interes.

Más tarde como ya me azuzaba el hambre, me colé en la fiesta de presentación de los industriales, mucho mejor que la de informatica: musica heavy y rap finlandes en directo, una suculenta barbacoa de salchichas y mazorcas de maiz, ponche alcoholico a mansalva y globos de helio que eran la risión para hacer el pitufo con los colegas. Los de la hermandad, todo borrachos, sacaran una excabadora oruga, supongo que de su propiedad por que estaba pintada de un rosa fucsia como los colores que los caracterizaban, y empezaron a aplastar diversos objetos y le engancharon una cuerda para que los cientos de alumnos tiraran de ella para demostrar que entre todos tenían más fuerza que esa impresionante maquina. Un desmadre en toda regla.

Entre tanto jolgorio, me acordé que tenía que ir a otra visita de una habitacíón. No tenía muchas expectativas, por que después de lo visto, la casera decía que tenía un gato por la casa y una rata y eso me hacía pensar que estaba un poco tarada. Cuando llegé a la casa, me recibió una lituana con unos pantalones de sordomudo que quitaban el hipo, me repetía constantemente que la casa estaba muy sucia aunque yo la encontré impecable, demasiado limpia para mi gusto. La habitación era grande, con escritorio e impresora, aunque lo malo es que tenía que dormir en un sofa cama. Me fue enseñando las instalaciones comunes y yo no salía de mi asombro, lavandería, sauna, taller de trabajo con cientos de herramientas para trabajar la madera, gimnasio con un montón de maquinas, sala de musica con batería y guitarras, una sala comun para fiestas con billar, proyector con sistema de audio 5.1, televisión de 40 o 50 pulgadas, cocinas, plei 3, xbox y wii con guitar hero y bateria, juegos de mil fichas de poker, toda clase de juegos de mesa y demás complementos para un fiestón.

Después de un apretón de manos, con esperanzas de que la cosa fuera a más, acorde el alquiler de mi nuevo techo a 300 pavos si fianza, ¡toda una triunfada!. Ya pude volver al hostal a dormir sabiendo que después del finde samana podría dormir en un lugar tranquilo, eso si en un sofa-cama que no tenía demasiada buena pinta.